Shaun Hegarty esperó más de cuatro años para sentarse frente a los jueces y contar qué ocurrió durante la madrugada del 19 de marzo de 2022, cuando Federico Martín Aramburu fue asesinado a tiros en París. Amigo cercano del exjugador de Los Pumas y socio suyo en la agencia Esprit Basque, reconstruyó ante el Tribunal Penal los últimos minutos del argentino.

“Gracias por escucharme, admito que estoy un poco emocionado. Llevo más de cuatro años esperando estar aquí”, expresó Hegarty al comenzar su declaración.

Aquella noche ambos celebraban haber conseguido trabajar durante la Copa Mundial de Rugby, uno de los proyectos que más ilusionaban a Aramburu. Antes de regresar al hotel decidieron tomar una última copa en Le Mabillon, donde coincidieron con Romain Bouvier, Loïk Le Priol y Lyson R.

“Veo a Federico caer”

El ambiente comenzó a tensarse y terminó produciéndose un altercado. Hegarty recordó que vio a Aramburu regresar hacia Le Priol y tirarle de la capucha.

“Era la primera vez que veía a Federico reaccionar con tanta ira. Para mí, significa que no aceptó lo que le dijeron. No aceptó la actitud de los señores Bouvier y Le Priol”, explicó.

Después abandonaron el lugar y caminaron desarmados hacia el hotel. Según su testimonio, fueron perseguidos. Hegarty rechazó la versión de Bouvier, quien sostuvo que había realizado disparos de advertencia. “No hubo disparos de advertencia. Claramente le disparó, estoy absolutamente convencido de ello”, aseguró.

Luego describió la intervención de Le Priol. “El señor Le Priol le disparó y vació su cargador. Veo a Federico caer sobre los cubos de basura y tumbarse en la calle”, relató.

Las últimas palabras de Aramburu

Hegarty se acercó inmediatamente a su amigo. Allí escuchó sus últimas palabras. “Shaun, llama a la policía, me voy a morir”, le dijo Aramburu.

“Lo tomo en brazos, no sé qué hacer. Para mí, ya no está. Alguien viene rápidamente a ayudarme, pero sé que ya no está”, recordó.

Frente al argumento de legítima defensa presentado por los acusados, Hegarty insistió en que ellos estaban desarmados y reclamó una condena severa. “Merecen estar en prisión el mayor tiempo posible”, afirmó.

También contó que finalmente llevó adelante aquel proyecto vinculado al Mundial de Rugby que habían celebrado horas antes del crimen.

“Para mí, era importante hacerlo. Era el deseo de Federico”, concluyó.